¡Bien ¡ vamos a preparar una primera incursión, haber como responden al ataque; Krys, ¿has traído a Kdrull ?
Jajaja, si y a sus hijos también, cuando digas los mando al ataque, Mittih.
Que vuelen rasante, y arrasen las murallas, puede que haya gente inocente hay, haber que pasa.
Krys, se volvió de su caballo, y a una señal suya, un cuerno sonó, y una bandada de Dragones salio hacia el castillo.
Hicieron tres vueltas rasantes, y cuando volvieron, las murallas eran un muro de fuego; los lamentos se escuchaban desde la orilla.
La puerta se abrió, un bote, con una bandera blanca, salio del castillo.
¡Por todos los demonios! ¿Se rinden? Dijo Guerrero
Esperemos haber que dicen, puede ser una trampa para ganar tiempo, si tienen a sus tropas fuera, contesto Krys.
Bajaron tres personas del bote, no llevaban armas.
Nos rendimos, no queremos pelear.
¡Dime! Pregunto Guerrero, y lo cogió del pecho, como a un títere.
¡Donde esta Arakim!
El hombre, con cara de incertidumbre, le dijo: No lo sabemos, lo ultimo que sabemos es que se tiro desde lo alto de la torre, al agua, con el señor de los mercenarios y ni el señor ni el han regresado; tampoco nueve hombres que salieron a buscarlos; señalo a la playa, detrás del castillo, y dijo: en la playa se ve algo, pero no distinguimos quienes son.
Guerrero soltó al desdichado personaje, se volvió a Mittih, y le dijo: dejemos a estos infelices y vayamos a la playa a mirar, puede que allí nos enteremos de más cosas, este no sabe nada más.
¡Espera, Guerrero!, le tengo que hacer algunas preguntas.
Mittih, se volvió al hombre y le pregunto: Porque atacasteis a Arakim.
El hombre, entrecortadamente, respondió: hace como cinco meses, un ejercito de mercenarios, junto con un joven, tomo posesión del castillo, nosotros no somos gente armada, solo pescamos en el lago, de eso vivimos; arrasaron los campos de alrededor, asesinaban a cualquiera que se les opusiera y nos enteramos que se planeaba una venganza sobre una persona, que debía ser vuestro amigo .Los mercenarios se han marchado, en cuanto han visto que su señor, que era el que les pagaba, no regresaba, solo quedamos la gente del castillo, por favor, no nos ataquéis mas, somos gente pacifica.
¡Déjalos ir, Mittih! Dijo Krys
Mittih, miro al castillo; Id en paz, no os atacaremos más.
¡Gracias! Se giraron, montaron en la barca, y se dirigieron a su chamuscado hogar.
Fueron rodeando la playa, hasta llegar al lugar de la batalla.
¡Que ha pasado aquí! ¡Por todos los diablos! ¿Esto la ha hecho Arakim, nuestro Arakim? , dijo Krys.
Cuatro cabezas empaladas, y otras tres atadas con una liana, estaban en la playa.
¡SI! ha sido El, contesto Guerrero.
Se ha vuelto loco, o que.
¡No ¡ pero cuando acorralan a Arakim, hay que tenerle miedo; no os podéis ni imaginar de lo que es capaz , yo pensaba que había cambiado, después de tantos años, pero ya veo que no, dijo Guerrero.
¿Así peleaba Arakim ¿ cortando cabezas? Por los Dioses, esto es una barbarie, dijo Mittih; Krys estaba rígida, desorientada ante tanta maldad, al enemigo se le mata, pero no se ensaña uno con el, y menos el hombre al que alguna vez han llamado Padre.
¿Habéis oído hablar alguna vez de la juventud de Arakim? , no, verdad, pues es mejor dejarlo así; también el se avergüenza de esa época, es mejor no preguntarle, ni conocerla, lo veríais con otros ojos, y en el fondo, es como es, para purgar esa época; todos tenemos nuestros fantasmas del pasado.
Krys miro a Guerrero, se acordó de cómo mato al jefe del clan de la calavera, su odio le cegó, en ese momento, una furia descontrolada se apodero de ella, quizás le había pasado lo mismo a Arakim ahora; no, tenia que haber un motivo para haberlos dejado así, no podía ser tan cruel.
Mittih, se acordó de cuando lo conoció, iba solo, cuando lo recogió, nunca se acerco ningún amigo a la aldea, los hizo allí, nunca conoció a ningún amigo, que no fuera de allí, ahora caía en la cuenta de ese detalle.
¡Bueno! Vamos a seguir las huellas, no puede estar lejos; tocaremos a llamada, puede que nos oiga, y nos espere, dijo Guerrero.
Habían tocado el cuerno de llamada, siguieron las huellas, y el rastro, hasta el anochecer; descansaron y esa noche, Krys tuvo pesadillas, pesadillas con un viejo afable, pero cortador de cabezas.
Al amanecer, una señal de aviso se oyó en el campamento: Un hombre, con las vestiduras verdes, se acercaba al campamento; iba desaliñado, con barbas abundantes y lleno de sangre.
Cuando el guardia lo vio, lo dejo pasar, con cara de asombro; Arakim llego a las tiendas principales, y se lavo en los lavabos cercanos; luego, y ante la expectación de todos, empezó a afeitarse y rasurarse el largo cabello, para al final, hacerse una trenza, al modo vikingo. Luego miro a todos, a Mittih, Krys y a Guerrero, y sin decir ni una palabra, entro en la tienda.
Ni Mittih ni Krys, dijeron nada , solo Guerrero pregunto:!Estas bien, amigo!.
Arakim miro a sus queridos hijos, sabía lo que habían visto, también sabia que estarían horrorizados por el espectáculo y la barbarie dejada atrás, tenía la sensación de que los había perdido para siempre.
¡Físicamente, si, ¡ pero estoy furioso todavía.
¿FURIOSO? Y nosotros, como crees que nos encontramos nosotros, se nos ha derrumbado el mundo, cuando hemos visto semejante barbaridad, echa por alguien al que llamábamos Padre, ja ¡furioso!, dijo Krys, con la voz desgarrada.
Arakim, dijo: ¿Llamabais? Tenéis razón, una barbarie, fui así en un tiempo muy lejano, y esa gente me ha recordado como fui, esa gente, mata cortando cabezas, que mueran de igual modo, eso para mí se llama: Justicia, y miro a los ojos a Krys y a Mittih.
Es salvaje, Arakim, y cruel, no nos has enseñado así, no,,,,
¡No quiero que seáis así ¡ y bajando la voz , continuo; y creo que lo he conseguido, por vuestra manera de verlo ahora. Sois lo que me esperaba, ¡Buenos!, no como yo, un viejo con disfraz, que ahora os ha hecho infelices, pero que también os ha hecho ¡Buenas personas, dentro de tanta maldad!
Mittih y Krys, se callaron; no sabían que decir, no sabían como afrontar esto, estaban demasiado desilusionados como para olvidar o comprender el comportamiento y la brusquedad de las acciones del que conocían como el bueno de Arakim.
Me iré por la tarde, dadme un caballo, me marchare; no me veréis mas, no soy digno de vosotros, ni vosotros de mi.
Se levanto, miro a Guerrero, y le pregunto: hay sitio en tu tienda?
¡Claro, amigo! Siempre lo tendrás.
Bien, allí estaré hasta mi marcha; se levanto sin mas, y salio de la tienda de Mittih.
La cortina de la tienda de Guerrero se abrió; Arakim, ya cambiado de ropa, cogio al caballo de las riendas, subió a la silla, y miro una ultima vez a Mittih y Krys; ninguno dijo nada, solo unas tristes miradas, unos compungidos corazones, y una desconsolada soledad, inundo el pecho de Arakim: decía adiós a sus hijos, esperando que algún día lo comprendiesen o lo entendieran; les había dejado una carta, que Guerrero les tenia que entregar, cuando se hubiera marchado.
¡Arree! Espoleo a su caballo, y un jinete salio del campamento de la alianza, que ahora ya no seria la suya, seria la de sus Hijos, sus amigos, ¡Su familia!.
¡Tomad ¡ esta carta es de Arakim, me la dejo para que la abráis, después de su marcha.
Mittih, la cogio, y la leyó: tres cosas me han llevado a hacer lo que hice:
De nada vale la razón, cuando el odio se apodera de la persona
De nada vale la verdad, cuando la sinrazón no deja ver
De nada vale la dignidad, cuando se apodera la rabia
ARAKIM
Mittih plegó la carta, y también plegó su corazón, a la espera de desplegarlo junto con su hermana Krys, cuando volviera su Padre, o fueran a buscarlo algún día.
EL AMANECER DE UN NUEVO GUERRERO
La alianza crecía, se
hacia poderosa, fuerte y reconocida como una de las mejores del Reino.
Arakim, ahora un
solitario, conocido de las tabernas, vagaba por este y otros Reinos, con otro nombre, con otro ideal, pero
siempre acordándose de lo que dejo atrás: unos hijos, unos amigos y una familia,
de la que siempre tenia referencias, por viajeros, a los que solo les
preguntaba una cosa: Ha crecido la alianza?
Tenia fe en que así
fuera; suponía que Mittih y Krys hubiesen tenido algún retoño, que alguien
hubiese tenido algún hijo, ¡Cuánto les echaba de menos!, pero lo ocurrido hacia
cinco meses, era una carga con la que tenía que cargar él solo, sus entrañas le
decían una cosa, pero su mente, le mandaba otra; había intentado cambiar, pero
al volver a ser el salvaje que fue antaño, vio que lo mejor seria desaparecer,
no quería herir a nadie mas, ¡Nunca!
Se acerco a la bodega, se
sentó en un lugar remoto, y pidió una jarra de vino, observo a la gente, como tantas veces había
echo, en los últimos meses.
¡Vamos , truhán ¡ echemos
un pulso, o acaso tienes miedo de este gordo guerrero, Jajaja
¡Esa voz ¡ Arakim dejo de
estar absorto en su jarra de vino , y miro al que había hablado: ¡Era Gomis! Su
amigo Gomis, el buen Gomis.
Observo que iba con
alguien a quien no conocía; era joven y apuesto, fuerte, pero no muy alto, también
llevaba una espada a la espalda.
Los dos hombres, se
enzarzaron en un pulso, la mesa se lleno de curiosos, al final y con un
bramido, Gomis, derrumbo al brazo de su contrincante.
Jajaja, aun estoy en
forma, Jajaja.
Casi me rompes el brazo,
animal, dijo su acompañante.
Tuvo deseos de levantarse
y saludarlo, pero se quedo quieto, solo
lo observaría, se contentaría con mirarlo y recordar viejos tiempos.
Una mano se poso en su
hombro; se sobresalto, no esperaba a nadie.
¡Era Yumiko, el amigo de
Gomis!
¡Mirad quien esta aquí,
amigos! , un fantasma, Jajaja
Gomis se levanto, y
cuando llego a la mesa, no pudo por menos que sentir un pinchazo en su corazón
¡Arakim!, por todos los diablos, llevaba buscándote hace mucho tiempo, viejo
amigo ¡Al fin te encuentro! ¡Se alegraran de verte otra vez, amigo mío.
Sentaos y bebed con este
viejo solitario, que un día fue compañero vuestro, dijo Arakim.
¡Me sentare, y beberé!, y
luego te vendrás con nosotros, no se hable más, dijo Gomis.
Jajaja, siempre el mismo,
eh Gomis
Eso es, Arakim, siempre
el mismo.
Bueno, bebamos, y contadme,
como estáis por allí, como esta Mittih, y Krys, decidme...
Gomis se quedo mirando a
su amigo; le pregunto: Porque desapareciste, de la noche a la mañana, sin
decir nada, sin saber porque, lo ultimo que supimos fue que te habían raptado, incluso pensamos que te habían
matado, que te paso, amigo mío.
¡Más valía que me
hubiesen matado! Así no estaría pasando por esto, Gomis.
Gomis se reclino sobre la
silla; ¡Caramba, amigo!, si que estas sombrío, y misterioso.
Bueno, no importa, cuéntame,
como va todo.
Porque no vienes y lo
ves, con tus propios ojos, te gustara lo que veas.
¡Porque no puedo! No,
después de lo que hice, hace unos meses. Estoy avergonzado, furioso conmigo
mismo y temeroso, por eso no puedo, necesito que pase un tiempo, y no soy yo quien sabrá
cuanto será ese tiempo.
Gomis miro a Arakim;
escucha, allí todos los días por una u otra causa, alguien se acuerda de ti,
del Arakim, del tozudo de Arakim, del loco de Arakim, del…
¡Del despiadado de
Arakim!, basta Gomis, no volveré y basta, me alegro de verte, y mucho, pero
tomaremos esa copa, y si quieres me cuentas y sino no,,,, pero basta ya de
decirme que haga una cosa que no puedo hacer, lo siento si soy brusco, pero
llevo muchos meses sin hablar con alguien conocido, me he vuelto un viejo
solitario y arisco.
Gomis observo a Arakim; estaba
totalmente desconocido, ya no era el amigo afable de buenas palabras, de buenos
consejos, más bien era un viejo amargado y solitario, al que se le enfadaba si
no se le seguía la corriente, no reconocía a su amigo.
No quería enojarlo más,
así que le dijo: Bueno, en la alianza hemos crecido mucho, yo soy uno de los más
fuertes, Mittih, sigue siendo el mejor jefe, y los demás, pues como siempre, haciéndonos
más fuertes, poco a poco.
Y Krys, que sabes de ella
y de Karlos.
Poca cosa, desde que
volvieron de tu rescate, Krys no ha dado señales de vida, no se si hablara con
Mittih, ya sabes que esta en ABK, así que no sabemos de ella, al menos que yo
sepa.
Ya veo, lastima, y todo
por mi maldita culpa.
Gomis no dijo nada, bebió
un trago, y espero que Arakim le dijera algo
Cuando veas a Mittih,
dile que no me has visto, si por casualidad te pregunta, ¿me harás ese favor ¿
por los viejos tiempo, Gomis, dijo Arakim, agarrándole la muñeca.
No te preocupes, nada le
diré, si así lo quieres; ahora me tengo
que marchar; ¿te volveré a ver, viejo amigo?
No, creo que desapareceré
del mapa, no por ahora.
Entonces, hasta la vista;
Cuídate.
Arakim vio como el último
atisbo de amistad salía por la puerta; Yumiko se volvió, y le dijo adiós con un
saludo; respondió con un movimiento de cabeza,
luego siguió bebiendo, pensando en su
incierto futuro.
Solo, viejo, malhumorado,
pensaba en empezar de nuevo, en un rincón perdido del Reino, con otro nombre,
otro ejercito, al que no le tendría que rendir cuentas ni le pudieran hacer
daño sus errores de juventud, si , eso haría, empezar de nuevo, creía que seria
lo mejor.
Un nuevo amanecer
resplandecería en donde estuviese el viejo guerrero; su nueva bandera, seria
evocación del recuerdo del pasado, así no lo olvidaría jamás; lo echo, echo
esta, no se puede borrar; un nuevo guerrero, estaba por las llanuras de Saier,
un viejo guerrero, quería olvidar que una vez quiso borrar su pasado, y al final, volvió a poner en peligro a lo que
mas quería; no volvería a pasar.
Pensó en marcharse al
lado de Stephan Salvatore, el sacerdote que caso a su querida Krys; le ayudaría
a reconstruir su ermita.
Mientras él se haría una
cabaña, y quien sabe, se dedicaría a la cria de caballos; pensando en esta cosa,
dejo la jarra de vino y se dijo: ya es hora de hacer una visita a un viejo
amigo.
UN PADRE, UNOS HIJOS
Casi un año después………….
Solo, poco a poco, seguía
creciendo la ermita y la casa de Arakim, sin prisa, el tiempo pasaba
lentamente, no había ansias de poder, ni de batallar, solo quería estar en
Saier, eso era todo.
Tenía sus recuerdos,
buenos y malos, como todo el mundo; a veces, se subía a la torre de la ermita,
haber si veía a alguien conocido cerca, sabiendo que eso no era posible: estaba
muy lejos de ellos, así lo quiso y así lo deseaba.
Se acercaba otro KVK, otra
beligerancia más, y luego a seguir sin más, como ahora estaba, con Stephan
Salvatore y nada más.
Sabía que se podía
cambiar de sitio, pelear como el que más, ya tenia algo de poder, así que podía
hacer pequeñas escaramuzas, divertirse un rato; sonrío al pensar en ello, pero
luego vino el recuerdo, el recuerdo de lo que podía haber sido y no fue; un
dolor se cobijo en sus entrañas, un dolor de soledad y añoranza:! Que estarían
haciendo sus llamados hijos!, aquellos pequeños que por casualidades del
destino, cayeron a su cuidado, hacia ya mucho tiempo; seguro que lo habían pasado mal , pero el tiempo
borra la memoria, y poco a poco, no se olvida, pero si se van cambiando esos
recuerdos, que cada vez se ven mas y mas
lejanos, hasta que se terminan de borrar, por otros nuevos, mas felices y
actuales.
Bueno, pensaba en estos
momentos, y se acordó de que el aniversario de Krys y Karlos, estaba cerca;
Creo que le dejare una señal de que estoy vivo aun, será un buen regalo, luego
pensó que también podría ser un doloroso regalo, pero estaba decidido a
hacérselo.
Se traslado cerca de la
Alianza ; observo cómo habían crecido; lo
que sintió fue: Orgullo, era una alianza fuerte, y esperaba que unida;
busco el castillo de Krys, en ABK, ¡Por todos los diablos! , era
monstruosamente poderosa; se diría que se había dedicado solo a pelear, y le
había ido bien, por el poder que tenia.
Sin pensarlo mas, preparo
su nueva pluma de escribir, su vieja pluma, estaría en su castillo, en GN, esta
era totalmente nueva, pero le doblaría un poco las plumas, como a la otra y se
la regalaría, con una nota, pensaba que le gustaría.
El día del aniversario,
mando un correo a su castillo, a la vez que se desplazo de sitio, para no ser
descubierto su emplazamiento; aun no estaba preparado para reencontrarse con
nadie.
¡Señora! Un correo con un
paquete ha llegado, dice que es un regalo de su Señor.
Y ¿Quién es su Señor?,
Karlos? Jajaja , este marido mío….
Krys abrió el pequeño
paquete, y cuando vio lo que había, se tuvo que sentar, en una silla
cercana:!Padre, donde estas ¡unas temblorosas manos empezaron a desplegar la
nota: Hola , Krys, tu viejo carcamal aun se acuerda de ti, ¡Feliz aniversario,
hija mía!
Corrió a la ventana, aun
se veía al correo!; Rápido, seguid al correo, quiero saber donde va, ¡Rápido!
Desde el patio, salieron
tres jinetes, los más veloces del castillo, tras el correo, que ya estaba
demasiado lejos.
Krys monto a IO, y se dirigió
al castillo de Mittih; le entrego la nota, Mittih la leyó, miro a su hermana, y
esta se abrazo a el.
¡Después de tanto tiempo,
aun nos recuerda, Mittih, aun nos recuerda!
Si esta aquí, en Saier,
lo buscaremos, tiene que volver, ya es hora de que se deje de echar la culpa de
nada; fue un atisbo de furia, lo explicó en las tres frases que nos dejo cuando
se fue, ya ha pasado mucho tiempo que lo comprendimos, pero no se lo hemos podido
decir ¡Vamos a buscarlo, y lo traeremos a casa, aunque sea a rastras, Krys!
¡Si, Mittih, ya es hora!
Esperaron respuesta del
correo; les dijo que había entrado en una casa pequeña, en los confines del
Reino, casi al lado de Avalon.
Vamos a por el, hermana,
si no me equivoco, nos estará esperando ya.
Así, solos los dos,
partieron hacia un lugar, donde borrar un pasado y empezar un futuro nuevo.
Arakim estaba escribiendo
unas notas; Llamaron a la puerta.
Eran ellos, sus hijos; sabía que esto podía pasar,
si se acercaba a cualquiera de ellos, y así había ocurrido.
Krys se abalanzo sobre
el, le cubrió de besos, le toco su canoso pelo, y le preguntaba una y otra vez
: ¡ porque , porque, Padre!
Mittih se acercaba a el,
despacio, pero visiblemente emocionado, como ya lo estaba el pobre viejo, que
una vez, había sido tan duro con ellos.
Padre, nos has hecho
sufrir mucho, pensábamos que no te volveríamos a ver nunca mas; no lo vuelvas a
hacer, haces mucho daño comportándote así; se un hombre callado, con tu
soledad, con tus rarezas, pero con nosotros, con nosotros cerca, queremos saber
que estas hay, saber de ti, y no pensar que te hemos perdido y quien sabe, que
te hubiesen matado, ya eres mayor y no siempre vas aganar las batallas. Luego,
lo abrazo fuertemente.
Arakim, abrazo a sus
hijos queridos; un temblor de emociones no le dejaba hablar; su boca estaba a
un paso de decir algo, pero no le salían las palabras, solo sentía sentimientos,
sentimientos de culpabilidad.
Cuando los nervios del encuentro se calmaron
Arakim logro decir: lo que hice, fue una barbarie, lo se, pero en aquel
momento, solo llevaba en mente, las figuras de los niños asesinados por ellos;
era de ley, que acabaran su vida, como ellos mismos se las arrebataron a
aquellos inocentes niños.
Sabed que yo estuve en
ese clan, se hicieron barbaridades, yo no hacia nada por impedirlo y aquello
fue minando mi personalidad, yo no he sido nunca tan cruel, ni tan bárbaro,
pero una vez en el clan, sino era muerto, no salías de el. Planee mi fuga y desaparecí,
igual que he hecho con vosotros, me convertí en Arakim, al que antes le
llamaban el Despiadado, os podéis imaginar porque.
Quise ser un hombre
nuevo, cambiar, luego vinisteis vosotros, que erais una bendición de los
Dioses, pero cuando me dijeron que tenia que encontrarme en la disyuntiva de
matar a Krys, o dejarla con una muerte horrible en perspectiva, mi vida cambio,
me volví loco, peligrosamente loco, querían raptar a Krys, y matarla, viéndolo
yo; a mi me conservarían mutilado o vete tu a saber como, pero vivo, para
recordar todo.
Krys se llevo una mano a
la boca; un horror patente se dibujaba en su rostro, no sabia nada de esto,
nada.
Mittih cambio el
semblante duro que tenía desde su llegada.
Pero, nos lo podías haber
explicado entonces, no se puede poner en esa disyuntiva a un Padre, un Padre no
puede matar a sus hijos, es de locos pretender que lo haga, dijo Mittih.
Pues es la verdad, así
que me la jugué, y busque mi muerte, antes que crear esa disyuntiva, pero luego
las cosas salieron mejor de lo que pensaba, y así llegamos a lo que visteis;
los mercenarios hay que acabarlos con lo
que ellos crean, no hay otra manera, la próxima hubiese sido Krys.
Padre, porque me querían
a mi, ese clan desapareció cuando mate al jefe, ¿no? preguntó Krys.
Arakim, cogio a Krys de
los hombros, como había echo muchas veces; era
una manera de decirle que tranquila, Arakim está aquí.
Era el hijo del jefe, al
que mataste tú, había reunido un pequeño grupo de mercenarios, y planeaba tu
muerte, y la mía.
¡Venganza! Venganza de
hijos, le dijiste que antes mato su Padre al mío?
Solo le dije que se
olvidara de su loca venganza, pero dijo que no , así que lo mate; suena muy frío, diciéndolo así , pero estaba loco
de venganza, no quería mirar a la espalda el resto de mi vida , y tampoco
vigilarte a ti , así que lo quite de en medio, sin mas.
Te has vuelto muy duro,
Padre, dijo Mittih.
Arakim miro a Mittih: He
sido siempre así, solo que nunca había tenido que demostrarlo, eso es todo,
Mittih. Por eso me fui, no quiero que por hechos que pude causar en mi
juventud, paguéis vosotros. Sois el cebo que emplearían para sacar otra vez al
Despiadado de su rincón perdido, y eso si que no os gustaría, y tampoco a mi.
¡Queremos que vuelvas con
nosotros!, volver a ser una familia ¡Tu familia!; olvida al Despiadado ese, si
tiene que volver algún día, que vuelva, pero no ira solo, ira con sus hijos,
que podrán ser tan Despiadados como el; tus pensamientos son nobles, Padre, los
del Despiadado, no podrán ser muy diferentes, dijo Mittih.
Krys, cogida de su brazo,
le dijo: Tuve un Padre una vez, y mate para vengarle, tengo un Padre ahora, y
matare para salvarle; no importa como, ni de que manera, si tengo que hacer una
maldad, una locura, la hare, y seguiré adelante, pero con él.
La reacción de los dos
jóvenes, ante lo explicado, le hizo sentirse liberado, liberado de una carga
muy pesada, que pensaba que nunca se la iba a quitar;!Cuan equivocado estaba!,
sus hijos lo habían comprendido y perdonado, había sido un terco y un ciego,
con ellos.
Sentaros, he de contaros
algo.
Mittih y Krys, se miraron
y se sentaron al borde de una humilde cama.
Escuchar: el antiguo jefe
del clan de la calavera, tenía muchos enemigos; formo un grupo de cinco
personas, entre ese grupo, iba Ingridcool, que le llamaban la carnicera, después
de ganarnos el titulo.
El jefe del clan, marcaba
un objetivo, y se podía decir que ya era un enemigo menos; no preguntábamos, no
dejábamos cabos sueltos, ni hijos , ni sirvientes , ni madres , todo era
aniquilado; asi nos ganamos estos odiosos títulos.
Toco el pelo de sus
queridos hijos, y con un quiebro de la voz, les dijo: si algún enemigo mío,
viene a por mí, me encontrara solo y no tendrá que mataros a vosotros también,
asi pues, vivid vuestra vida, sin tener que mirar atrás, yo viví la mía, y por
lo que se ve, lo realizado en ella, se cobra su precio.
¡Padre!, Krys, lloraba de
emoción, su Padre no volvía a casa con ellos; Padre, nunca te hemos dejado de
querer, viejo carcamal, dijo con la voz entrecortada.
Mittih, cogio a Arakim
por los hombros: Ya ves, ahora te cojo yo de los hombros, Padre, y es para
decirte: Tu lugar esta con tus hijos , ahora y siempre, no lo dudes nunca, veas
lo que veas , y oigas lo que oigas, siempre estaremos hay, contigo, y tu con
nosotros, ¡Siempre, Padre!.
¡NO! , creedme, es mejor
para vosotros, me volvería loco si os pierdo a uno de vosotros, no lo aguantaría.
Es mejor saber algo de vosotros, de vez en cuando, que no volver a saber nunca.
¡PADREEE! , y nosotros, ¿nunca
te volveremos a ver? Entre sollozos, Krys, agarraba la túnica desesperadamente
de Arakim; quería impedir con ese acto que se le escapase otra vez otro Padre,
pero cada vez sabía, era más difícil.
¿Es tu deseo, Padre?, le
pregunto Mittih.
No, no es mi deseo, es mi
obligación; dije que os cuidaría y eso estoy haciendo; si no estoy con
vosotros, no os pondré en peligro.
Sabréis de mi por
misivas, o correos, pero nunca sabréis donde estoy, no os lo diré, por vuestra seguridad;
solo sabréis que he muerto, porque os lo dirán, asi lo he convenido ya, y
entonces sí me podéis llevar a la alianza; enterradme allí, donde he sido tan
feliz, como uno más, para que mi nombre perdure, y no sea una tumba mas en las
llanuras de este reino.
Acaricio a sus hijos, los
beso, y luego abrió la puerta y Arakim monto en el caballo, y quien sabe donde
se dirigió, no volvió la cara ni un momento, no quería que lo viesen llorando
como un crio, desconsoladamente, mientras susurraba: ¡Perdonarme, hijos míos!
Y en las llanuras apareció
otra vez un jinete solitario, que una vez quiso cambiar el daño que hizo, haciéndose
pasar por otro, pero eso no ocurrió: lo echo, echo esta y nadie puede
cambiarlo, ahora lo sabía y lo sufriría el resto de su vida.
ARAKIM
Nooooo, no puede terminar así!!!!
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