Vistas de página en total

lunes, 6 de marzo de 2017

QUE BONITO ES SOÑAR

QUE BONITO ES SOÑAR




Cerrad los ojos, escuchad el silencio de la mente, oíd el llamamiento del mundo de la ilusión, ese mundo que esta ahí, siempre ha estado ahí, pero solo unos pocos creen en él.

Esta es una historia más, o no.

Una densa bruma, acompañaba al viajero; ya llevaba varios días perdido en ella; solo se acordaba de ayer, cuando se despertó al lado de un viejo tronco, con las raíces retorcidas.

¿De dónde venía? ¿Quién era? ¿Qué hacia aquí, cuál era su destino?; se miro, y vio como iba vestido: unos pantalones vaqueros, una camisa de cuadros, y unas botas de campo, esa era toda su vestimenta, ni documentación, ni nada que le dijera quien era, ni de donde venia.

Ahora se percató de algo que antes no había sentido: aunque hacia una espesa niebla, su ropa no estaba húmeda, sino todo lo contrario, parecía que esa espesa niebla, mantenía su calor corporal.

Se paro y miro alrededor suyo: estaba en el borde de un bosque a su espalda, mientras enfrente tenía una extensa llanura; indeciso por seguir en el bosque, o tomar el camino que seguía por la extensa llanura, se decidió a coger el camino que le conduciría a las llanuras; nadie se veía, ni luces, ni humos que delataran la existencia de vida, nada le indicaba que por allí anduviese nadie.

Empezó a caminar por el camino; cuando transcurrió el día, y ya estaba atardeciendo, no vio donde guarecerse para pasar la noche, asi que se tumbo en la llanura, en un punto cualquiera, y observo las estrellas.

Dos lunas vio en el cielo estrellado; no recordaba nada, ¿tenían que estar ahí? por más que intentaba recordar, no lograba saber ni quién era, ni donde estaba, pero el caso era que tampoco le entro pánico al no recordarlo:”Ya lo recordare”, se decía a menudo, cuando intentaba recordarlo, y siguió mirando las estrellas.

Un movimiento exagerado de su cuerpo lo despertó sobresaltado, ¡estaba maniatado, e iba en un carromato de madera, con travesaños de madera, como prisión! ; Sus ligaduras eran de una especie de cáñamo, bien apretados; ¡EH ¡ Quienes sois! , grito al conductor del extraño y antiguo carromato,(estaba seguro de que lo había visto en algún sitio, antes).

¡Jajaja!, el polluelo despertó, ¡Cállate, o te corto la lengua, forastero.

Un hombre, vestido con pieles, con una enorme cicatriz en su rostro, pelo largo hasta los hombros y sucio, muy sucio, como de no lavarse en años, fue el que le hablo, girándose hacia él, al lado del conductor.

Intento recordar lo que paso, pero nada, no recordaba nada, solo pensó “como me encuentro aquí, asi” “ojala esto fuese al revés, y fuesen ellos los que estuviesen atados “.

Entonces todo fue muy rápido: Se vio sentado en el pescante del carro, y unos gritos desde su espalda, lo hicieron volverse:!Los dos hombres estaban atados de pies y manos , y el libre , conduciendo el carro. ¡Soooo! , y paro el carro; de un brinco, salto al suelo y empezó a tocarse la cabeza, las sienes, paro y pensó “! Que es esto ¡ , hace un momento solo pensé  que fueran ellos ,,,y se ha cumplido ,,!Que pasa aquí! .

Dio una vuelta al carro, miro a los hombres, se paro delante de ellos, los observo; se habían callado y lo estaban observando, con una mirada, entre sorpresa y miedo; sus ojos estaban muy abiertos, como temerosos de él.

¡Quienes sois! Y porque me habéis capturado antes, les preguntó.

Los hombres se miraron entre si y se fueron acurrucando  hacia el final del carro, como tratando de desaparecer, con el terror en sus ojos, ante la pregunta del forastero.

¡Responded! Pensó en una manera para que hablaran, para intimidarlos; U os convierto en ranas

¡No, señor! , hablaremos, pero no nos convirtáis en ranas, no nos convirtáis en ranas, os diremos lo que queráis saber, por favor, Señor.

¿Porque le vino a la cabeza la idea de amenazarlos asi ¿ tampoco supo porque, pero tuvo el efecto deseado.

Y bien? Hablad ahora, porque me capturasteis.

¡Señor! , hay una recompensa por vos, os encontramos y el resto ya lo conocéis.

¡VOS! , ¿ vos ¿, esa manera de dirigirse a él ; Señor, Vos, miro al carromato , las vestimentas de los hombres , las ataduras, todo en ellos, lo trasladaba a una época que no le era conocida más que por los libros de magia y brujería; ¡Brujería ¡ ,¿ Eso había pasado con su pensamiento?  ¿Brujería?; un torbellino de incredulidades paso por su cabeza; se sentó durante un rato e intento recordar: Cerro los ojos, obscuridad, se dejaron de oír los lamentos en el carromato, silencio, y a lo lejos, como un susurro, Gabriel, ¡donde estas! ¡vuelve, hijo mío!, luego unos gritos, el llanto de un niño, el lamento desgarrado de un hombre, ruidos de espadas, chocando entre ellas, luego silencio, y al final , un torbellino de luz, le hizo abrir los ojos; apareció otra vez al lado del carromato, junto a los hombres acurrucados al final de este.

Miro a los hombres! Una recompensa! ¿Por mi?, y quien la ha puesto, decidme.

Los hombres se volvieron a mirar, incrédulos de lo que estaban escuchando; miraron al muchacho y uno de ellos, le dijo: ¡Señor! , de verdad no sabéis quien os ha puesto una recompensa?

¡NO! , por eso lo pregunto.

Os la ha puesto la Bruja de las Rocas, mi Señor.

¡Basta ya ¡ miro hacia el cielo y grito: Esto es un sueño, un maldito sueño, no creo en las brujas, ni en la magia, ni en nada que no conozca! ESTO ES UN SUEÑO!

Volvió a mirar a los hombres cuando se calmó, y volvió a preguntarles: Donde estamos, que país es este, quien es esa bruja de las rocas, y porque estáis vestidos asi; no estáis vestidos como yo, y se miro sus ropas.

De verdad que no os acordáis de nada, Señor!? Eso puede ser efecto de una maldición, Señor.

¡SI! , de la bruja de las rocas , no , ¡Sabéis quien soy ¡.

No Señor, solo sabemos que en la descripción de la captura, buscáramos a un joven vestido raramente, y con una camisa rara de cuadros; todo el Reino os busca, Señor.

“Una camisa rara”, pero si los raros son ellos; ¡Esto es una locura ¡ pensó, con la cabeza dándole vueltas por lo escuchado.

Bien, escuchad, como no me acuerdo de nada, quiero que me digáis todo lo que sepáis de mi, del Reino, y en qué año estamos.

Señor, ¿es un truco vuestro?, tenemos miedo de vos, no sabemos si hablar o no, no nos convirtáis en ranas, por favor.

Se acerco a ellos, y con una mirada entre socarrona y seria, les dijo: No os convertiré en ranas, pero os convertiré en sapos, que son más asquerosos.

¡Está bien!, os contaremos lo que sabemos, lo contaremos todo. Preguntad lo que queráis saber, Señor.

En su interior se estaba regocijando; esos pobres hombres, le tenían no ya miedo, sino pánico; no sabía porque, pero asi se enteraría de algo mas

Empezad por el principio: Que país es este, decidme.

Ehhh, Señor, este país tiene el nombre que le queráis poner: es vuestro, asi como el reino, y todo lo que hay en él.

¡Pero, qué clase de respuesta es esa! No tiene nombre el reino, tampoco?

Solo el que vosotros le pongáis, Señor.

Se llevo mano a la cabeza; era un vertiginoso rompecabezas, lo que tenía en mente y en vez de disminuir con las respuestas, cada vez iba creciendo mas.

Extendió los brazos con la expresión de ¡Calma! , y volvió a preguntar:

Bueno, hay un nombre que si habéis dicho: La Bruja de las rocas; ni lo he dicho, ni lo he pensado yo, asi que decidme, ¿Quién es? Y porque me busca.

Señor, la Bruja de las Rocas, os busca, para mataros, pues tenéis tanta magia como ella, y solo quiere ser la más poderosa del Reino, pero vos se lo impedís.

Se sentó; eso ya era demasiado ¿magia?, el ¿un mago?, pero ¿Dónde demonios estaba?

Pensó que los pobres hombres no tenían la culpa de nada y que tampoco se atreverían a hacerle nada, ahora que estaba despierto; miro al carromato, y con un movimiento de la mano, los tuvo sentados a su lado; ya no estaban maniatados, ni en el carro, estaban sentados en una hoguera, con un conejo dando vueltas solo, mientras se cocinaba.

¡Comamos! Y seguid contándome: donde está la ciudad más próxima.

¡Donde vos penséis ¡ mi Señor!

Se le cayó el trozo de conejo de las manos; ¡otra vez con eso!

Se quedo por un momento pensativo; miro a los hombres, cerró los ojos y pensó, pensó en un Reino, con sus poblados, sus fortalezas, sus magos, buenos y malos, pensó y pensó, en lo que nunca creyó, en lo que nunca vio, y siguió pensando……

Se tumbo largo en el suelo, y abrió los ojos; era de noche; se sobresalto, apenas era de día hacia un momento; miro en derredor , no había ni hombres , ni carromato, ni conejo asándose, en cambio sí que había un hermoso caballo blanco, con las crines negras, y EL , se observo,, ya no iba vestido con vaqueros, ni con la camisa a cuadros, llevaba una túnica larga , y debajo unos pantalones de cuero ,ceñidos al cuerpo, y una camisola blanca. Al lado de él, había una vara larga, rugosa, y terminada en un tocón de madera.

¡Esto tiene que ser un sueño! ¿Ahora soy un mago?, esto es de locos, pero esperare a mañana, estoy mareado con todo esto; se echo largo, a contemplar las dos lunas, y se durmió.

El sol le dio en la cara y se despertó; lo que vio le hizo sentarse otra vez: una llanura llena de vegetación, donde el día anterior no había nada, hoy estaba llena de una vegetación multicolor, con muchos pequeños lagos que se contemplaban desde la pequeña colina donde estaba apostado; a lo lejos se vislumbraban edificios, y alguna columna de humo; también se veían pájaros de todas las clases, multicolores y a bandadas: Era hermoso, pensó.

Se giro hacia el caballo, lo miro, pero pensó: no se cabalgar, nunca he montado a un animal, no se galopar.

No te preocupes, yo te llevare, déjate llevar.

Volvió a mirar al caballo, sorprendido, ¿había sido una ilusión?

No ha sido una ilusión, soy Bellatierra, tu caballo.

¿Puedes leer mi pensamiento?

Pues claro, soy tu caballo, como tú, puedes leer el pensamiento de todos los que aquí viven. Eres el Gran Mago.

¡Está bien!, vale, voy a montar, haber si no me caigo y me llevas a algún sitio.

Se agarro a las crines y de un vigoroso salto, monto a la grupa desnuda, de cualquier silla; fue un salto instintivo, como si lo hubiese hecho miles de veces, pero sabía que era la primera vez; sonrio para sus adentros, satisfecho, sin preocupaciones, acaricio las crines del caballo y susurrándole, le dijo: gracias, Bellatierra, ahora, llévame tranquilamente al primer sitio con humanos.

Su asombro era de un paroxismo tal, que era increíble de creer: ¿Todo esto lo he creado yo?, pensó al recordar las palabras de los hombres del carromato: Los nombres, los que penséis, los personajes , los que penséis , las aldeas, los que penséis , tenéis todo un reino para pensar en el , Señor.

Recordó que se hecho al suelo y empezó a pensar y pensar, si, lo había pensado asi.

Llego a un cruce de caminos, con una tabla y dos letreros: “Hacia el Sur”, ponía en uno de ellos, en el otro, “hasta villa Montoro 8 millas “ ; Montoro, donde he oído ese nombre yo , pensó , ya que no se le hacía desconocido.

Bueno, sigamos, Bellatierra, tengo ganas de llegar ya, y descubrir más cosas.

La aldea, al entrar en ella, cambio el suelo del camino: ya no era de tierra , como era antes de llegar ,era de baldosas de colores muy vivos, relucientes y limpios , como si no se hubiese pisado en ellos nunca, tenía las casas no muy juntas, había que ir a caballo de una a otra, seguidas una detrás de la otra; cada casa tenía un letrero a cual más vistoso y bien elaborado en una madera con reflejos brillantes, cuando el sol se ponía en ellos.

Busco un letrero en el que pusiera Posada, allí preguntaría que lugar era ese.

Allí, mas adelante la vio; La posada era una enorme casa de tres alturas, llena de ventanales rosados y azules, con sus cortinas blancas semiatadas detrás de los ventanales: parecía una casa de muñecas, pensó.

Bueno, Bellatierra, espera aquí, luego volveré a por ti

Bueno, Amo, aquí estaré, le respondió el caballo a través de la mente.

¡De locos!, pensó, pero se fue decididamente a la puerta de la posada, y entro en ella.

La estancia, con un mostrador a mano derecha, y un gran salón a mano izquierda era grandísima, como demostraba la casa exteriormente. Había una mujer en el mostrador; cuando lo vio, se agacho en señal de sumisión y respeto, como saludándole.

Mi Señor, vos por aquí!

Voy a seguir la corriente, pensó, no quería que pasara como los anteriores hombres que se encontró.

OH, sí, estoy haciendo un largo viaje, pero me temo que me he perdido, quiero ir hacia el norte, ¿sabríais indicarme, señora?

La mujer lo miro extrañada: Señor, estáis muy lejos del norte, estáis casi en el sur del País.

Se acerco a la mujer y le dijo: he de contaros un secreto,¿ lo sabréis guardar, señora?

Ohhh,, por , ,supuesto, mi señor , seré una tumba, jamás me atrevería a desvelar un secreto vuestro y esperar vuestro castigo.

Bien, vamos allá, pensó, y le dijo: La bruja de las Rocas me lanzo un hechizo, por el cual, ni sé quién soy, ni donde estoy, asi pues, me lo podríais decir, vos, buena señora?

La mujer se llevo una mano a la boca; sorprendida por semejante declaración, hasta se le cambio el color. No obstante dijo: Señor, sois el Mago Gabriel, Señor de este Reino, y por muchos años, jamás hemos sido tan felices con usted, mi Señor.

¡GABRIEL!, la voz que escuché, esa especie de pesadilla, allí había un Gabriel al que llamaban,  sería posible que fuese yo?.

Siga, señora, por favor.

Bueno, este es el reino de Bellatierra, un lugar regido por Usted, donde la felicidad era la constante hasta ahora.

¡Como que hasta ahora!, que ha ocurrido, diga.

Hace como tres años, algo se va apoderando del país, del Reino, todo va desapareciendo del Reino, pero nadie sabe porque, pensábamos que estabais peleando con la Bruja de las Rocas, y eso era lo que ocurría, que os estaba ganando terreno, y todo ese terreno, desaparecía, se volvía yermo y gris.
Lo que faltaba, mas misterios, voy a explotar.

¿Sabe a cuantos días esta la Bruja de las Rocas, señora?

¿Días?, oh , Señor , en verdad lo dejo sin memoria , nadie sabe dónde está la Bruja de las rocas, ya que no tiene un lugar fijo: unas veces esta en el norte , otras en el sur ,, no tiene hogar , señor.

¿Como la puedo encontrar, lo sabe?

No Señor, pero dicen que huele raro, cuando esta cerca de uno.

Está bien, Señora, ahora me voy, pero acuérdese de mi secreto, no lo cuente a nadie, y gracias por todo. Le cogió la mano en señal de afecto, pero una imagen vino a su mente, mientras la tocaba: Un labrador, una nube negra, un rayo y un niño llorando. Soltó la mano y mirando a la mujer, le pregunto: Que paso con su marido.

A la mujer se le cambio el semblante: El mago le había visto su vida interior; Señor, mi marido lo mato la bruja de la Rocas, en el tiempo que vos estuvisteis ausente, pero ahora que habéis vuelto, esperare justicia.

Y el niño, quien es

Era mi hijo, se fue en busca de la bruja de las Rocas; no sé nada mas de el, y la mujer ya no pudo más y se echo a llorar.

Pero es un crio, no podrá con ella.

Es un crio puro, Señor, quien sabe, quien sabe.

Está bien, lo buscare, como se llama.

Grimm, se llama Grimm.

¡Grimm!, por Dios Santo,, ya estamos otra vez ,serán los hermanos Grimm, los de los cuentos ?,pensó, pero no ,,este era uno solo.

Dio media vuelta y salió de la posada, con más dudas que antes; esto cada vez era peor, solo sabía que era EL MAGO DEL REINO, el mago bueno! Que era esto ¡¿un sueño?

Miro a su caballo; A donde quieres ir, mi Señor, no sabemos dónde está la Bruja.

¿Ya conoces lo que me ha dicho?

Claro, lo que tu oyes, yo también, soy tu…

¡SI!, ya se, mi caballo, aunque más bien parece que seas mi conciencia.

No soy Pepito Grillo, soy Bellatierra, un caballo

Ja, esta es buena ,, y sabe quién es Pinocho, claro

Claro, sé todo lo que tú sabes, soy tu…

Caballo, ya lo sé, ya voy empezando a comprenderlo.

A donde vamos, Señor

Miro al caballo: Tu a donde irías

Hacia el norte, donde están pasando esas cosas que ha dicho la posadera.

Justo lo que yo pensaba, Bellatierra. En marcha.

Al montarse, pareciole que una sonrisa asomaba en la boca del caballo, pero no, eso faltaba, era un caballo.

Señor, dijo Bellatierra, al rato de estar un tiempo cabalgando, porque no cierra los ojos y piensa en el norte, llegaremos antes que conmigo.

¿Cómo?, puedo hacer eso?

Claro, puede hacer lo que quiera, usted creo esto.

Seguro?

Claro, seguro.

Si eso es asi, no tendré más que imaginarme a la Bruja de las rocas y estaré  enfrentándome a ella.
Cerró los ojos una vez más y pensó, y pensó.

Cuando los abrió, estaba en una obscura planicie, llena de turbias manchas que antes debían de ser hermosos lagos, como los del sur. Unos espesos nubarrones invadían todo lo que se veía, no había claridad por ningún lado, todo era gris.

Señor, cuidado, nos atacan.

Bajó del caballo, y miro en derredor; observo que cuatro colmillos dorados se abalanzaban sobre él; cogió su larga vara, e hizo un gesto circular, los cuatro colmillos dorados se estrellaron sobre una cúpula azul, llena de rayos; cayeron fulminados.

Vaya! , Si que soy poderoso, de donde he sacado esta cúpula?

Jajaja, Señor, eso no es nada

¡Cómo!, también te sabes reír, caballo?

Claro, soy tu caballo, soy parte de ti.

Este caballo cada vez tiene más sorpresas, jajaja.

Bien, Bellatierra, vamos a caminar un poco, huelo mal, asi que la Bruja no andará lejos.

¿Me buscabas, Gabriel?

Se sorprendió por la cercanía de la voz, pero la esperaba. Se giro y la vio: Una espectacular mujer, muy bella, vestida de gris, con una vara parecida a la suya, y levitando sobre el suelo, se le iba acercando.

Asi que tú eres esa Bruja. Te quiero preguntar una cosa: ¿Esto es un sueño?

La Bruja se paro y lo observo: Quien eres tú, no eres Gabriel, que magia es esta, donde esta Gabriel.

El mago se apoyo en su vara, tranquilo, sin miedo, como si de un juego se tratara, encaro a la bruja y le dijo: Escucha, no sé quién soy, solo sé que mis pasos me han traído hasta ti. Y no es ningún truco, es la verdad.

La bruja hizo un amago con su vara y salieron chispas grises, hacia el brujo, quien tranquilamente, los absorbió con su vara
.
Para no saber quién eres, eres poderoso con la magia, tanto como Gabriel, ¿has cambiado de cuerpo, Gabriel?, no creo en esa historia que cuentas.

El Brujo miro al cielo gris, Y dime, que es todo esto, me gusta más el sur, esto hay que arreglarlo, no te parece?

De dónde vienes, parece que no conoces este lugar.

Ohhh, sí, claro que lo conozco, lo he creado yo, hace dos días, jajaja.

¡Basta!, se acabo, Gabriel, acabare contigo.

Asi sea, Bruja, y cerró los ojos y pensó, y pensó….











Abrió los ojos: 7,30 h; se giro, cerró los ojos, intentando seguir peleando contra la Bruja de las Rocas….

¡Grimm!, despierta, Gabriel ha venido ya.

¡Voy, Mama!............ (Seguiré otro día, pensó)

Cerrad los ojos, pensad, y soñad, seguro que algún día, nos veremos en una mágica tierra de ilusiones y esperanza


ARAKIM

1 comentario:

  1. A veces cuesta taanto despertar de los sueños.... Yo suelo soñar despierta!. Beseles, un relato genial... como todos!!

    ResponderEliminar